email marketing


Estrategias de email marketing que debes seguir

En la última década, las estrategias de email marketing cambiaron más que nunca. No fue solo una mejora técnica, sino un cambio completo de mentalidad. Lo que antes era “enviar correos para vender” hoy es una estrategia mucho más pensada, personalizada y centrada en las personas. Y lo curioso es que todo pasó mientras muchos seguían anunciando la “muerte del email marketing”.

 

Las estrategias eran bastante simples. El enfoque principal era el volumen: mientras más correos se enviaran, mejor. Las bases de datos crecían sin mucho control y los envíos masivos eran la norma. El objetivo era directo y sin rodeos: promocionar ofertas, lanzar descuentos y empujar al usuario a comprar lo más rápido posible. Funcionaba, pero solo porque había menos competencia en la bandeja de entrada.

Con el tiempo, esa estrategia empezó a agotarse. Los usuarios se cansaron de recibir correos irrelevantes, las tasas de apertura bajaron y los filtros de spam se volvieron más estrictos. Esto obligó a las marcas a replantear su enfoque. El primer gran cambio estratégico fue entender que no todos los contactos son iguales.

Segmentación

Así nació la segmentación como pilar fundamental. En lugar de una sola campaña para todos, las estrategias comenzaron a dividir audiencias según intereses, comportamiento, ubicación o historial de compras. El email dejó de ser genérico y empezó a ser más específico. Enviar menos correos, pero más relevantes, se volvió una regla básica.

Email Automation

Después llegó uno de los cambios más importantes de la década: la automatización. Las estrategias dejaron de depender únicamente de campañas manuales y comenzaron a apoyarse en flujos automáticos. Emails de bienvenida, secuencias educativas, recordatorios de carrito abandonado y seguimientos post-compra se convirtieron en piezas clave. El email marketing pasó de ser reactivo a proactivo, acompañando al usuario en cada etapa del recorrido.

Relationship

Otro giro estratégico fuerte fue el cambio de enfoque: de vender a construir relaciones. Las marcas entendieron que bombardear con promociones no generaba lealtad. Empezaron a usar el email para educar, entretener y aportar valor. Newsletters con contenido útil, historias de marca, consejos prácticos y recomendaciones personalizadas comenzaron a reemplazar a los correos puramente comerciales. El objetivo ya no era solo la conversión inmediata, sino la confianza a largo plazo.

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Foto: Pixabay.com – talha khalil

Remarketing y RRSS

A mitad de la década, la personalización dio un salto enorme. Ya no bastaba con poner el nombre del destinatario. Las estrategias empezaron a usar datos reales: productos vistos, compras anteriores, frecuencia de interacción y hasta el mejor horario para enviar. Esto hizo que los correos se sintieran mucho más relevantes y menos invasivos, algo clave en un entorno digital saturado.

La llegada de regulaciones de privacidad como la GDPR y otras leyes de protección de datos marcó un antes y un después. Estrategias basadas en bases de datos gigantes y poco cuidadas dejaron de ser viables. En su lugar, ganó fuerza el email marketing basado en el consentimiento y la calidad del contacto. Paradójicamente, tener menos suscriptores pero más interesados mejoró los resultados generales.

email marketing

En los últimos años, las estrategias de email marketing se integraron con otros canales. Ya no funcionan solas: se coordinan con redes sociales, SMS, automatizaciones de CRM y campañas de remarketing. Todo forma parte de una experiencia omnicanal donde el email actúa como un punto de contacto clave, no como un canal aislado

Hoy, el email marketing estratégico es más inteligente, más humano y más respetuoso. La gran evolución de la última década no fue tecnológica, sino estratégica: entender que detrás de cada correo hay una persona. Y cuando el email se usa con intención, relevancia y empatía, sigue siendo una de las herramientas más poderosas del marketing digital.

foto de portada: Pixabay.com – Ron Hoekstra

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